Qué ver en Viena: itinerario de dos días


Si vamos a viajar a Viena seguramente no tenemos una gran cantidad de tiempo para visitar la ciudad, por lo que os proponemos un pequeño itinerario para conocer Viena en dos días.

Llegaremos cansados y ya casi finalizando el día, por lo que nos dirigiremos directamente al hotel a dejar nuestras maletas y descansar un poco. Tampoco es bueno descansar demasiado ya que el tiempo se nos acaba rápidamente.

Para comenzar a conocer la ciudad lo podemos hacer desde el centro de Viena, más concretamente desde la parada de metro de Stephansplatz. Desde esta parada podemos acceder fácilmente a la Catedral de San Esteban, uno de los símbolos más importantes de la ciudad.

Al salir de la catedral podemos caminar por la KärntnerStrasse para poder conocer la famosa Ópera de Viena y hacer alguna fotografía de su exterior. Seguramente ya será tarde, por lo que la mejor opción es cenar lo antes posible, ya que los horarios de los restaurantes son distintos a lo que estamos acostumbrados en España. Después de cenar nos dirigiremos hacia el hotel para descansar y reponer fuerzas para nuestro primer día completo en la ciudad de Viena.

Nos levantaremos temprano para aprovechar bien el primer día. Después de desayunar debemos dirigirnos hacia la parada de metro de Herrengasse para llegar en poco tiempo al Palacio Hofburg. Durante más de 600 años, este palacio fue el lugar de residencia de la familia de los Habsburgo.

Si entramos en el Palacio Hofburg conoceremos perfectamente una parte de la historia de Viena. Entre otros, podemos visitar el Museo Sisi, inspirado en la vida de esta conocida emperatriz. También tenemos la ocasión de conocer los apartamentos imperiales en los que vivía con el conocido emperador Francisco José.

Para ahorrar algo de dinero podemos comprar la entrada junto a la del Palacio Schönbrunn, al que también podemos acceder para conocer todos los secretos que se guardan en su interior. Al finalizar esta visita es la hora de adentrarnos en la Biblioteca Nacional Austriaca que nos sorprenderá por su belleza.

Bien, saldremos de la biblioteca para cruzar el Parque Burggarten. De esta forma llegaremos, por medio de la Ringstrasse a la famosa Ópera de Viena. Podemos conocer el interior de este edificio, aunque es preferible visitar antes su página web para asegurarnos de los distintos horarios.

Al finalizar la visita a la ópera es el momento de tomar las líneas 1 y 2 del tranvía para recorrer la Ringstrasse. Esta avenida tiene forma circular y, desde aquí, podemos conocer los edificios más importantes de la ciudad. Entre otros, podemos conocer el Ayuntamiento, el Parlamento, la Iglesia Votiva o incluso la Bolsa.

Cambiaremos totalmente de estilo y, en esta ocasión, podemos realizar una pequeña visita a los edificios conocidos como Hundertwasserhaus. Se trata de unos edificios de colores y formar muy originales.

Ya estaremos cansados de tanto caminar por Viena. Llegados a este punto podemos conocer el ambiente que rodea al Prater, el parque de atracciones con más años en funcionamiento en el mundo, ya que no han parado sus atracciones desde el año 1897. Si tenemos hambre, se trata de un lugar fantástico para poder cenar de una forma animada.

Podemos dar por finalizado el día de hoy, por lo que nos acercaremos de nuevo a nuestro hotel para descansar y reponer fuerzas para nuestro último día en la ciudad de Viena.

Comienza el segundo día, después de desayunar temprano nos dirigiremos hacia la estación de metro de Schönbrunn. Desde aquí podemos visitar el famoso Palacio Schönbrunn y sus jardines, que componen la residencia de verano de la familia de los Habsburgo.

Al finalizar nuestra visita al palacio podemos tomar el metro. En esta ocasión debemos bajarnos en la estación de Kettenbrückengasse. Aquí se encuentra el mercado Naschmarkt. Seguramente nos entrará el hambre después de ver tanta comida a la venta, por lo que podemos comer en uno de los restaurantes que se encuentran en esta zona.

Después de comer volveremos al centro para conocer la Cripta Imperial, que se encuentra en la parte baja de la Iglesia de los Capuchinos. Aquí tendremos ocasión de visitar los restos de varios miembros de la familia real austriaca.

Nuestro tiempo se acaba, por lo que debemos recoger nuestras maletas y dar por finalizado nuestro viaje a Viena. Seguramente nos quedan muchas cosas por conocer pero, dado el poco tiempo del que disponemos, es una buena manera de tener una primera toma de contacto con la ciudad que nos ayudará a profundizar más en próximas visitas.

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